Moonlight
El relato fragmentado de un autodescubrimiento

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29 . 10 . 2020 |

Ganadora del Oscar a Mejor Película en 2017, Moonlight se enmarca en la vida de un joven afroamericano y la evolución de su identidad, entre un entorno hostil y confuso.

Dio de qué hablar. Y en varios frentes. Moonlight, dentro de su concepción y distribución independiente entre círculos audiovisuales y grandes salas del mundo, parecía estar en boca de todos.

Y aunque su aplaudido camino hasta llegar a la nominación más importante de la industria era de esperarse, finalmente cuando se llevó el galardón la situación se alejó del sello íntimo y contemplativo que tiene en sí mismo el núcleo de la producción.

Dirigida por Barry Jenkins (quien se estará a cargo de la secuela live action de El rey león), Moonlight es un retrato delicado, dentro de un contexto marginal, sobre el desarrollo sentimental y sexual de un hombre afroamericano. 

Estrenada en 2016, la cinta propone su narrativa a través de tres períodos de tiempo, donde seguimos a Chiron –interpretado por Alex Hibbert (niño), Ashton Sanders (adolescente) y Trevante Rhodes (adulto)– en un confuso y ajetreado camino en búsqueda de identidad y pertenencia.

Mahershala Ali ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel en Moonlight.

Identidad, inocencia e ilusión

Moonlight recoge la idea de la obra de Tarrel Alvin McCraney, In Moonlight Black Boys Look Blue, basada en la propia experiencia de su autor, junto con vivencias del mismo director Barry Jenkins. Por lo mismo, ambos nombres figuran a cargo del guión, por el cual se llevaron el Oscar a Mejor Guión Adaptado en 2017. 

Con una delicada técnica visual, el cineasta nos adentra en contrastes luminosos y oscuros, con un barrio marginal de Florida como telón de fondo. Ahí, Chiron vive junto a su madre, Paula (Naomi Harris), una drogadicta bastante irreverente y poco consciente. 

De a poco, mientras nos involucramos en la vida del pequeño protagonista, ya somos testigos de su aislamiento frente al desconocimiento sobre lo que representa él mismo.

Entra en juego el contexto en el que se desenvuelve, y esto lo podemos ver mucho más en la segunda parte de Moonlight, titulado Chiron. Acá, el protagonista –interpretado por Ashton Sanders– llega al peak de las frustraciones sobre su identidad, pero al menos cuenta con la compañía de su amigo Kevin (Jharrel Jerome). 

Junto a él, el autodescubrimiento toma un sentido que solo habíamos visto junto a Juan (Mahershala Ali), un narcotraficante que, en código paternal (algo desconocido para Little, como lo llaman en el primer acto), lo resguarda y lo deja vivir de su propia inocencia.

Atrapado en el recuerdo

En el camino que emprendemos con Chiron, finalmente el filme nos lleva a Black, tercer acto de Moonlight en el que el protagonista ya es un adulto ligado al mundo de la droga. En esta etapa del relato, Jenkins logra uno de los mejores momentos de la película.

La vida de este joven que nos presenta la película no es gratuita. No es el cliché indie de una historia vanguardista con el tratamiento audiovisual chic de turno. Aun así, toca un tema bastante polémico en la comunidad afroamericana.

Barry Jenkins supo tratar y concluir esta historia con una tensión épica entre sus personajes. Moonlight es silenciosa y detallista, y sé que puede sonar aburrida, pero esos elementos que la componen la hacen más poderosa aún. 

Black –sobrenombre que Kevin le da a Chiron en la adolescencia– es el resultado de una inocencia que no fue abordada, de ignorancia que no se resolvió entre la marginalidad del entorno y de soledad que refleja las imposiciones culturales sobre la figura masculina en la sociedad.

Sí, Moonlight es otra de esas películas independientes con núcleo llamativo y linda fotografía. Sin embargo, es un eco resonante de una historia que, aunque recita humildad, deja entrever un complejo trastorno comunitario, ligado a las costumbres y a la heteronorma.

¿Dónde ver Moonlight?

Moonlight está disponible en Netflix.

Reseña

Moonlight es un relato íntimo con un buen tratamiento visual y se da el tiempo justo de contemplación. Se ve muy indie, porque lo es, pero en su narrativa evoca recuerdos y mensajes que calan profundo y que visibilizan la realidad de más de una comunidad.

Calificación

IMDb

7.4

POPTAIM

8.4

Nota Final

8.5