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Slumdog Millionaire
Una radiografía occidental de la sociedad india

La versión india del programa “¿Quién quiere ser millonario?” tiene un nuevo ganador. Sin embargo, su exitosa participación es cuestionada por la condición social del personaje. Este filme es un viaje por la pobreza y los parajes que formaron la dura vida del protagonista.

Slumdog Millionaire afiche

Siempre tuve un prejuicio con Slumdog Millionaire (2008). Nunca la había visto. No quería que el afán generalizado por ella y menos sus ocho premios Oscar, siete premios BAFTA y cuatro Globos de Oro, me impulsaran a verla. Solo para estos propósitos decidí hacer a un lado mi pensamiento infundado y le di play.

Antes de comenzar, cabe destacar que Slumdog Millionaire es una cinta que de alguna manera u otra busca honrar el cine de la India. Durante 120 minutos de desarrollo, toca asuntos sociales que se mezclan en una obra indio-británico basada en la novela “¿Quiere ser millonario?” de Vikas Swarup y que fue llevada a la pantalla grande por Danny Boyle (127 horas).

La historia está construida en base a flashbacks que remiten a variados momentos de la dura vida nómada de Jamal (Dev Patel). A la vez, la cinta cuenta con una impecable fotografía anarajanda que proyecta parajes de la India y la precariedad que la rodea.

¿De qué se trata Slumdog Millionaire?

En breves palabras, un joven pobre de Bombay decide participar en un concurso televisivo de preguntas, ¿qué puede salir mal? La respuesta es simple y a la vez terrible: el prejuicio social.

Jamal tuvo una vida complicada, llena de peripecias propias de una persona abandonada a su destino; mismo que lo llevó a conocer las respuestas de las preguntas del programa ¿Quién quiere ser millonario?

Su nula educación y falta de conocimientos hacen que el encargado del programa se cuestione sus respuestas y llame a la policía. Sin embargo, nada de esto detiene a Jamal, un joven que solo pretende una cosa: encontrar a Latika, una amiga/amor de infancia, a quien debió abandonar por culpa de su cruel hermano Salim.

Slumdog Millionarie, ¿turismo social?

Entre los saltos temporales que nos remiten a las extenuantes vivencias del protagonista, podemos ver parajes como el Taj Mahal o los desiertos de Jaisalme. Si bien son lugares hermosos la película no se centra en su belleza, sino que en lo que sucede dentro de ellos.

Pobreza, orfandad, explotación infantil, invisibilización de la mujer, abuso físico, entre muchos otros temas, se entrecruzan en estos sitios. Slumdog Millionaire explora la gravedad de los asuntos sociales en la India, pero no nos hagamos los locos y caigamos en el asombro olvidando la realidad de la región latinoamericana.

Esta cinta tiene toques de drama, comedia y coming-of-age, y cuenta con una estética que se extrapola entre la miseria y el lujo de la zona. Un amplio uso de planos generales nos contextualiza e inmiscuye en la inmensidad del lugar y también devela algo ampliamente conocido sobre la región, que es la sobrepoblación.

¿Respuesta definitiva?

Slumdog Millionaire es una obra que va de muy menos a más, pero uno no es consciente de ello hasta que la termina. La primera hora vemos sufrimiento, tras sufrimiento; dolor, tras dolor; cliché tras cliché. Quizá me afectó la poca empatía hacia la historia romántica entre Jamal y Latika, principal motivación del protagonista. Me pregunto cómo hubiese sido la historia sin el desenlace amoroso y con una mirada más política.

Es interesante la tensión entre ricos y pobres y como se plasma la imposibilidad de escalar socialmente. No obstante, es inevitable reparar en el abuso de la porno miseria que busca generar una respuesta muy piadosa de la audiencia (especialmente europea-estadounidense).  

También pone en evidencia que, a pesar de ser un lugar reconocido por su espiritualidad, la India es un país de una crudeza impactante. Pero insisto, es importante no olvidar que nuestra región también ha sido y es objeto de abusos tremendos.

Hay dos detalles de la película que llamaron particularmente mi atención. En primer lugar, que Jamal haya sido salvado de una golpiza por turistas estadounidenses y en segundo lugar que el mismo personaje haya trabajado en un centro de atención telefónica donde daban soporte a ingleses. ¿Cuál es la pretensión del director? ¿Boyle habrá buscado criticar estos aspectos o destacarlos? Abro debate.

Un aspecto impecable es el montaje, que a ratos remonta a un reportaje o documental. Slumdog Millionaire mantiene de principio a fin un buen ritmo con continuas escenas que no dan espacio al pestañeo. Debo confesar que es una cinta que comencé a disfrutar tras 60 minutos de visionado.

Otro aspecto a resaltar, es el final digno de los estudios de Bollywood. No es necesario dar más detalles.

¿Dónde ver Slumdog Millionaire?

La película se encuentra disponible en la plataforma de streaming Netflix.